Cuando termina el verano y se acortan los días, muchos perros empiezan a renovar su pelaje. Durante septiembre y octubre es habitual encontrar más pelo en el suelo, el sofá o la ropa: el manto ligero de los meses cálidos deja paso a otro más adecuado para el invierno. En esta etapa, elegir bien el cepillo para perros importa tanto como aumentar la frecuencia del cepillado.
No existe un cepillo universal. Una herramienta que funciona de maravilla en un labrador puede resultar ineficaz en un caniche y demasiado agresiva para un galgo. La elección correcta depende de la longitud del pelo, su textura, la presencia de subpelo y la facilidad con la que se formen nudos.
En esta guía aprenderás a reconocer el manto de tu perro, escoger la herramienta adecuada y cepillarlo de forma segura durante la muda de otoño.
¿Por qué los perros mudan más en otoño?
El crecimiento y la caída del pelo están influidos, entre otros factores, por las horas de luz y la temperatura. Con la llegada del otoño, muchos perros desprenden parte del pelaje para preparar un manto invernal más denso. El fenómeno es especialmente visible en razas de doble capa, como el husky siberiano, el pastor alemán, el samoyedo o el golden retriever.
Sin embargo, septiembre y octubre son una referencia, no una fecha exacta para todos. El momento y la intensidad de la muda varían según la raza, el clima, la latitud, la edad, el estado de salud y el estilo de vida. Los perros que viven principalmente dentro de casa, con calefacción e iluminación artificial, pueden perder pelo de manera más continua durante todo el año. La explicación veterinaria es que el fotoperiodo y la temperatura ambiental intervienen en la muda estacional.
Cepillar no detiene la muda —es un proceso natural—, pero retira el pelo muerto antes de que se acumule, favorece la ventilación del manto, ayuda a evitar nudos y distribuye los aceites naturales de la piel. Además, permite detectar a tiempo bultos, heridas, parásitos o zonas sensibles.
Primero identifica el tipo de manto de tu perro
No te guíes únicamente por la raza ni por la longitud visible. Dos perros mestizos de tamaño parecido pueden necesitar herramientas distintas. Separa el pelo con los dedos y observa:
- Longitud: corto, medio o largo.
- Textura: lisa, sedosa, rizada, lanosa o dura.
- Densidad: ligera o muy tupida.
- Capas: algunos perros tienen una sola capa; otros poseen pelo de cobertura y un subpelo suave y denso.
- Tendencia a enredarse: comprueba detrás de las orejas, axilas, ingles, cuello, patas y base de la cola.
Si no distingues si existe subpelo o el manto combina varias texturas, un peluquero canino puede identificarlo en pocos minutos y enseñarte la técnica apropiada.
Tabla rápida: el mejor cepillo según el pelo del perro

Tipos de cepillos para perros y para qué sirve cada uno
1. Manopla o cepillo de goma: pelo corto y liso
La goma flexible arrastra pelo suelto y caspa superficial mediante una fricción suave. Es una buena opción para bóxers, galgos, bulldogs, dóberman y otros perros cuyo pelo queda pegado al cuerpo. También resulta útil para acostumbrar al cepillado a perros sensibles, porque el movimiento se parece a una caricia.
Úsala con pasadas suaves en la dirección del crecimiento del pelo. No frotes con fuerza ni insistas sobre piel enrojecida. En mantos cortos con mucho subpelo, como el del labrador, la goma ayuda en la superficie, pero puede necesitarse un rastrillo apropiado para llegar a la capa interna.
En Meupet encontrarás, entre otras, Gloria Manopla de Goma para Perros Pequeños y Gatos, fabricada en goma flexible y pensada para atrapar el pelo muerto mientras proporciona un masaje suave. Es especialmente cómoda para animales pequeños y para mascotas que se están acostumbrando al cepillado. Puede emplearse en diferentes tipos de pelo, incluidos los mantos largos, semilargos o duros, como herramienta de masaje y retirada superficial; si existe subpelo denso, enredos o mucha longitud, conviene combinarla con una carda, un peine o un rastrillo adecuado. Después de usarla basta con retirar el pelo y enjuagarla con agua.

2. Cepillo de cerdas: pelo corto y acabado final
Las cerdas naturales o sintéticas recogen pelo fino, polvo y caspa y ayudan a repartir los aceites del manto. Funcionan especialmente bien en perros de pelo corto y sedoso. En otras capas pueden utilizarse al final para alisar y aportar brillo, pero no suelen penetrar un subpelo denso ni deshacer nudos.
El cepillo de cerdas está entre las mejores opciones para perros de pelo corto y como herramienta de acabado en mantos dobles.
Una opción versátil es el Nobleza Cepillo Dual para Perros y Gatos. Una de sus caras incorpora cerdas naturales de jabalí para recoger pelo suelto y suciedad y aportar brillo al acabado. La otra está formada por púas de acero inoxidable con puntas redondeadas, apropiadas para separar el pelo y trabajar pequeños enredos con suavidad. Su mango de bambú tiene un diseño ergonómico que facilita el agarre durante sesiones prolongadas. Es una alternativa práctica para quienes buscan una herramienta de mantenimiento y acabado en un solo producto.
3. Carda: pelo medio, largo, rizado o lanoso
La carda tiene numerosas púas metálicas finas y ligeramente curvadas. Sirve para retirar pelo muerto, separar el manto y prevenir pequeños enredos. Es habitual en caniches, bichones, spaniels, perros de pelo largo y muchas razas de doble capa.
Debe elegirse con púas cuya longitud alcance el espesor del manto sin arañar la piel. Trabaja por secciones, con poca presión y pasadas cortas. Una carda no debe «raspar» repetidamente la misma zona: sus púas pueden provocar irritación si se utiliza con fuerza. Para comprobar el resultado, pasa después un peine metálico desde la raíz hasta las puntas.
Para mantos que necesitan distintos niveles de penetración, la Gloria Carda de Doble Cara combina una cara de púas finas y otra de púas más gruesas. Su estructura flexible favorece un cepillado más confortable y ayuda a separar el pelo y trabajar enredos en perros y gatos de pelo largo, semilargo o duro. Empieza por la cara que ofrezca menos resistencia, utiliza poca presión y reserva la más gruesa para las zonas densas que realmente la necesiten. No debe utilizarse para arrancar nudos compactos adheridos a la piel.
4. Cepillo de púas: pelo largo y sedoso
Se parece a un cepillo humano y posee púas más separadas. Es apropiado para desenredar con delicadeza y ordenar mantos largos, lisos o sedosos, como los del maltés, el yorkshire terrier o el cavalier. Reduce la rotura del pelo cuando se usa por capas y con un producto acondicionador apto para perros.
No siempre elimina bien el subpelo ni detecta los nudos pequeños. Por eso conviene terminar con un peine metálico, especialmente detrás de las orejas, en las axilas, el pecho y los flecos de las patas.
5. Rastrillo de subpelo: doble capa y muda abundante

El rastrillo cuenta con una o dos filas de dientes relativamente largos. Su misión es atravesar el pelo de cobertura y retirar subpelo ya desprendido, por lo que resulta muy útil en huskies, samoyedos, pastores alemanes, malamutes y retrievers durante la muda.
Escoge dientes adaptados a la longitud del manto: si son demasiado cortos no llegarán al subpelo; si se utilizan con presión o demasiadas pasadas pueden irritar la piel. Avanza en la dirección del pelo, sin tirones y sujetando la piel cuando sea necesario. No lo uses sobre nudos compactos ni sobre piel lesionada.
El Rastrillo para Gatos y Perros con Púas Giratorias disponible en Meupet está especialmente indicado para animales de pelo largo. Sus dientes rotatorios y sus puntas redondeadas reducen la resistencia al avanzar por el manto, lo que facilita la retirada de pelo suelto y el trabajo sobre enredos leves. Debe pasarse sin presión y en el sentido del crecimiento. Si el rastrillo queda bloqueado, no tires: abre el enredo con los dedos o pide ayuda profesional cuando esté apretado o próximo a la piel.
6. Deslanador con cuchilla: eficaz, pero no para todos
El deslanador está indicado principalmente para perros de doble manto durante los periodos de muda intensa. Permite retirar una gran cantidad de subpelo muerto, pero no sustituye al rastrillo ni al cepillado habitual de mantenimiento.
Los modelos que incorporan dientes con filo o cuchillas deben utilizarse con moderación. Una presión excesiva, demasiadas pasadas o el uso sobre un manto inadecuado pueden cortar pelo sano, empobrecer la capa de cobertura e irritar la piel.
No suele ser la primera elección para mantos sedosos, rizados, de crecimiento continuo, con poco subpelo o de una sola capa. Antes de incorporarlo a la rutina, conviene pedir a un peluquero canino que confirme el modelo, la longitud de los dientes, el ángulo y la frecuencia apropiados para el manto del perro.
7. Peine metálico: el control de calidad
Más que un sustituto del cepillo, el peine es la herramienta que confirma si el trabajo está terminado. En pelo largo, rizado o con flecos debe deslizarse suavemente desde la raíz hasta las puntas. Si se atasca, todavía hay un enredo o subpelo compacto.
Los dientes anchos ayudan con el primer desenredado y los más estrechos revisan el acabado. Nunca tires de un nudo desde la punta: divídelo con los dedos, sujeta el pelo cerca de la piel y trabaja poco a poco.
8. Cuchilla de stripping: pelo duro y manos expertas
Los terriers y otras razas de pelo duro pueden necesitar *hand stripping*: retirada manual del pelo maduro para conservar su textura y color. Una cuchilla de *stripping* no es un cepillo de uso general. La técnica y el momento del ciclo del pelo son determinantes; mal empleada puede cortar el manto o causar molestias. Lo recomendable es acudir a un peluquero especializado o aprender presencialmente con uno.
¿Cómo cepillar al perro durante la muda sin dañar la piel?
1. Empieza con el manto seco y revísalo con las manos. Localiza heridas, costras, espigas, parásitos y nudos antes de pasar una herramienta.
2. Divide el pelo por secciones. En mantos largos, rizados o dobles, levanta pequeñas capas y cepilla desde la zona más próxima a la piel hacia las puntas. Esta técnica evita limitarse a alisar la superficie.
3. Trabaja en la dirección del crecimiento. Haz pasadas cortas y controladas, sin clavar las púas ni repetir decenas de veces sobre el mismo punto.
4. Presta atención a las zonas de roce. Orejas, axilas, ingles, collar, arnés, patas y cola concentran los nudos.
5. Comprueba con un peine. En pelo largo o rizado, el peine debe pasar sin engancharse.
6. Haz sesiones cortas y positivas. Premia la calma y detente si el perro se aparta, se lame los labios, jadea sin calor, intenta morder la herramienta o muestra dolor.
7. Limpia el cepillo durante y después. Retira el pelo acumulado y desinfecta las herramientas si las comparten varios animales.
Errores frecuentes durante la muda de septiembre y octubre
Elegir por el tamaño del perro y no por su manto
Un perro pequeño puede tener una doble capa densísima y uno grande, pelo corto y fino. La herramienta se elige por longitud, textura y densidad, aunque su tamaño sí debe adaptarse a la superficie corporal y a las zonas delicadas.
Cepillar solo la superficie
En caniches, doodles y mantos largos puede parecer que el pelo está perfecto mientras se forman placas de nudos junto a la piel. Trabajar por capas y revisar con peine evita este «afelpado» superficial.
Insistir hasta enrojecer la piel
Más pasadas no siempre significan mejor deslanado. Si aparece enrojecimiento, sensibilidad o el perro se queja, detén la sesión. Cepilla menos tiempo y con más frecuencia, y revisa que la herramienta sea la correcta.
Bañar o mojar un manto lleno de nudos
El agua puede apretar los enredos. Retira primero los nudos que puedan trabajarse sin dolor. Si están pegados a la piel, son extensos o forman placas, no tires ni introduzcas tijeras: la piel puede quedar atrapada dentro del nudo y cortarse con facilidad. Acude a una peluquería canina o al veterinario si hay irritación.
Rapar un perro de doble capa para reducir la muda
Rapar no detiene la caída; solo hace que el pelo que cae sea más corto. Además, puede alterar el crecimiento y elimina parte de la protección del manto. Salvo indicación veterinaria o una necesidad concreta manejada por un profesional, la mejor estrategia para una doble capa es retirar el subpelo muerto con herramientas adecuadas, no afeitarla.
¿Cuándo conviene acudir a un profesional o al veterinario?
Un peluquero canino es la opción más segura si hay nudos adheridos a la piel, una muda muy compacta, un perro que no tolera la manipulación o un manto que requiere stripping. También puede diseñar una rutina doméstica y ajustar la longitud de las púas al espesor real del pelo.
Consulta con el veterinario si la caída es repentina, deja calvas o aparece acompañada de picor intenso, mal olor, enrojecimiento, caspa abundante, heridas, piel oscurecida, apatía o cambios de peso. La muda normal es bastante uniforme y no debería causar lesiones ni un prurito marcado. Los problemas hormonales, alérgicos, parasitarios, nutricionales o infecciosos necesitan diagnóstico; un cepillo no los corrige.
Preguntas frecuentes sobre cepillos y muda canina
¿Cuál es el mejor cepillo para quitar el pelo muerto?
Depende del manto. Para pelo corto y liso suele funcionar una manopla de goma; para doble capa, un rastrillo de subpelo; para pelo medio, largo o rizado, una carda adecuada seguida de peine. La herramienta que más pelo extrae no es necesariamente la más segura para todos los perros.
¿Hay que cepillar al perro todos los días durante la muda?
En dobles capas muy densas y mantos largos o rizados puede ser conveniente. En perros de pelo corto, dos o tres sesiones semanales pueden bastar. Es preferible hacer sesiones breves, suaves y regulares que una sesión larga y agresiva.
¿Se cepilla antes o después del baño?
Siempre revisa y elimina el pelo suelto y los enredos antes. Tras el baño, seca el manto por completo y vuelve a cepillar con suavidad. Usa únicamente champú y acondicionador formulados para perros; los baños demasiado frecuentes pueden resecar la piel.
¿La carda sirve para cualquier perro?
No. Es especialmente útil en pelo medio, largo, rizado y algunos mantos dobles. En pelo muy corto o piel sensible suele ser más apropiada una herramienta de goma o un cepillo de cerdas suaves.
¿Cómo sé si he retirado suficiente subpelo?
El manto queda aireado, el cepillo recoge cada vez menos pelo y el peine se desliza sin engancharse. No es necesario seguir hasta que no salga un solo pelo: insistir puede irritar la piel o dañar pelo sano.
La muda de otoño no se combate: se acompaña con una rutina adaptada. Entre septiembre y octubre observa cómo cambia el pelaje, aumenta el cepillado si es necesario y escoge la herramienta según la estructura del manto. Goma y cerdas para pelo corto; carda y peine para capas largas o rizadas; rastrillo para subpelo abundante; y asesoramiento profesional para deslanadores de cuchilla, nudos compactos o pelo duro.
Un buen cepillado no se mide por la montaña de pelo que deja en el suelo, sino por un manto limpio, aireado, sin tirones y una piel sana. Si el perro termina tranquilo y el peine pasa sin obstáculos, la rutina está cumpliendo su objetivo.

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